Cuando la amistad es sincera


José Iribas / hace 3 días .-

La semana pasada quedé con un amigo -llamémosle Miguel-. Pues eso, que quedé con Miguel a tomar unas cervezas, unas cañas.

Hacía mucho tiempo -mucho siempre es demasiado- que no nos veíamos: tarjeta amarilla. Me explico: no es admisible dilatar indebidamente las cosas buenas de la vida. Las que verdaderamente importan. No, mientras nos afanamos en ocupar nuestras agendas con mil tareas, de las cuales más de una es aplazable, si no prescindible (te invito a leer ‘Aprendamos a priorizar: ¿urgente o importante?’).   Seguir leyendo …

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