El Tibidabo y las promesas tecnológicas


ALFONS PUIGARNAU .-
Profesor de Estética en la Universitat Internacional de Catalunya (UIC) .-

Barcelona es una ciudad curiosa por muchas razones. Muchas tardes de invierno salimos a la calle y sin darnos cuenta dirigimos la mirada al Templo Expiatorio del Tibidabo. Hace rato que ya oscurece y en la montaña, suspendida en el aire, hay una mancha naranja misteriosa. Hace frío.   Seguir leyendo …

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Arte, Sociedad, Valores y etiquetada . Guarda el enlace permanente.