Si Dios es bueno, ¿por qué ocurren tantas cosas malas y dolorosas? ¿Por qué permite que haya enfermedades, guerras, niños que sufren, catástrofes naturales?


La existencia del mal, a primera vista, parece incompatible con la existencia de un Dios infinitamente bueno y sabio. No pocas personas, al plantearse este problema y no encontrar respuesta fácil o convincente –o que cuadre con sus ideas–, optan por negar la existencia de Dios o, al menos, su bondad y sabiduría. Pero de ese modo no responden a la cuestión, sino que más bien renuncian a profundizar en ella por no encontrar el camino adecuado.   Seguir leyendo …

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