¿Por qué hay que confesar los pecados a un sacerdote si solo Dios puede perdonar los pecados?


Dios conoce muy bien la fragilidad humana y no le resulta indiferente. Por eso, además de elevarnos a participar de su misma vida mediante el sacramento del bautismo, ha «inventado» el sacramento de la penitencia, para que podamos recuperar la vida de la gracia –esa participación en la vida divina–, si la perdemos por culpa de nuestros pecados mortales. Y también para limpiarnos de los pecados veniales y darnos la ayuda precisa que necesitamos para superar los pecados y defectos de los que nos acusamos concretamente.   Seguir leyendo …

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