¿No basta con creer que Dios existe y obrar bien? ¿Por qué tener una religión, complicarse con la obligación de cumplir sus ritos y ceremonias?


Quizá sería razonable plantear la primera pregunta en esos términos si nuestras relaciones con Dios fueran de estricta justicia, es decir, si estuviéramos en condiciones de devolver lo que recibimos de Él en una cuantía igual o, al menos, semejante.   Seguir leyendo …

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